¿Qué hay detrás de una imagen?: “El pescador”

¿Qué hay detrás de una buena fotografía? Paradójicamente, si bien hay una dosis muy grande de planificación, sacrificio y trabajo (no es tan sencillo como llegar a un lugar y apretar el disparador de la cámara), la suerte juega también un papel muy importante. Por regla general, solemos estudiar al detalle varias variables: salida o puesta de sol, mareas, condiciones meteorológicas, luces y sombras, tipo de objetivo a utilizar según la localización, etc. Eso significa visitar varias veces una misma localización, hasta encontrar las condiciones que vamos buscando. Tengo varias localizaciones que después de haberlas visitados más de 10 veces y tener más de 200 fotos, todavía no termino de encontrar lo que busco, y hasta que no lo haga seguiré intentándolo. Pero a veces, solo a veces, toda esta planificación no sirve de mucho si no hay también algo de suerte.

 

"El pescador". Canon EOS 5D Mark III, EF17-40 @ 32 mm., 1/160 seg, F/5, ISO 400

“El pescador”. Canon EOS 5D Mark III, EF17-40 @ 32 mm., 1/160 seg, F/5, ISO 400

La imagen que muestro en esta primera entrada a mi blog es una de mis favoritas y la hice hace ya varios años. No era una imagen buscada. Me había levantado muy temprano para poder llegar antes del amanecer a una localización en la costa Este de la isla de Gran Canaria. Normalmente suelo llegar unos 45 minutos antes de la salida del sol para explorar el lugar, buscar algún detalle que me llame la atención y que me sirva en la composición de la imagen, y una vez que lo encuentro, coloco el trípode y la cámara esperando tener buenas luces en el amanecer. Sabía perfectamente que la marea era la idónea ese día a esa hora, y por donde iba a salir el sol exactamente. Está claro que siempre sale por el Este y se pone por el Oeste, pero muchas veces, unos grados más hacia el Norte (en invierno) o hacia el Sur (en verano) hace que la imagen funcione o no, y eso lo solemos tener en cuenta también. Desafortunadamente, el cielo estaba completamente despejado, y eso por lo general es algo muy aburrido en una foto a menos que se trate de fotos para temas turísticos. Un cielo con nubes siempre le da un plus a una foto. La foto que buscaba no tenía sentido sin nubes, así que después de probar varios encuadres para una próxima vez en la que tuviera más suerte, recogí todo el equipo y me dirigí hacia el coche. Pero en el camino vi a un pescador que estaba preparándose para empezar la faena, y sentí que quizás allí podría conseguir una buena imagen. Le pedí si podía sacarle algunas fotos, a lo que me respondió muy amablemente de forma afirmativa. Subí la ISO de la cámara a 400, para que las fotos no me salieran movidas, y cuando llevaba 3 o 4 fotos que no me terminaban de convencer, el pescador se puso de cuclillas para preparar el engode para los peces. Por mi derecha se colaba la luz cálida del amanecer iluminando las rocas y creando un suave reflejo en los charcos. Mientras él seguía preparándolo todo, yo seguía disparando, y en un momento dado juntó sus manos cuarteadas y quemadas por el sol, de una forma que parecía estar suplicando por tener una buena pesca ese día, mientras el pan mojado caía sobre las rocas como si fuera polvo de oro. El sombrero la tapaba la cara, por lo que podría ser cualquier pescador, y no uno en particular. Comprobé la imagen en la pantalla de la cámara y al ver que era nítida y estaba bien iluminada me entró una gran alegría al saber que no me iría a casa con las manos vacías, algo que suele ocurrir de vez en cuando si eres muy exigente. Al final, la planificación inicial no me sirvió de mucho, pero tuve a la suerte de mi parte y la intuición de saber que quizás allí habría foto, como al final ocurrió.

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